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Cine Baguette | October 22, 2017

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Crítica de LAURENCE ANYWAYS de Xavier Dolan (VIDEO)

  • On septiembre 23, 2016

Hola gente, bienvenidos a este nuevo video especial de XAVIER DOLAN. Si no han visto los otros videos sobre su obra en este canal, los invito a verlos.

En el día de hoy quería hacer uno en detalle sobre la gran película Laurence Anyways. Esta es su tercer filme como director y demuestra un gran despliegue de madurez en su técnica y su propuesta.

Aunque no es fácil de ver, con 2H y 40 de duración, puede resultar pesada para un espectador que busque simplemente un rato de entretención.

Laurence Anyways se debe tomar con calma, con paciencia, porque se adentra en gran detalle en la vida de una pareja y las muchas experiencias que van a pasar juntos.

Si no han visto la película, les aviso que desde ya va a ser un video explicación lleno de spoilers. Así que vayan a verla antes de escuchar lo que tengo por decir.

LAURENCE ANYWAYS es de esas película que comienza sin haber comenzado, de esas que desde el minuto cero ya esta explicando coas a través de un dialogo y sin imagen.

Esto para ser confrontado en el plano siguiente a la mirada directa de los otros. De extraños, de lo extranjero.

Desde aquí vemos que es una cámara subjetiva, y un personaje marginal. Su ratio incluso se sale de lo recurrente en el cine y vemos un aspecto casi cuadrado en lo que nos muestra. Hay un cambio en la mirada que nos propone DOLAN.

10 años antes. Y estamos en 1989, justo en el año del nacimiento del director, inicia nuestra historia.

Y vemos por fin a LAURENCE EMMANUEL JAMES ALIA (interpretado por MELVIL POUPAUD) un profesor de colegio, Ganador de premios de literatura quien explica a Proust a sus estudiante y A quien no le gusta hablar de si.

Un personaje que se inspira con la marihuana y vive la vida intensamente junto a FRED (el personaje de SUZANNE CLEMENT), artista y su pareja, compañera de todas sus aventuras.

Los colores neones de interior, un elemento común a la mirad del autor, vuelven a esta obra de Dolan

Al igual que los pasajes de música de exposición y transición.

Comienza entonces para nuestro personaje, un momento de transición que se expresa físicamente. Es seguro un proceso que lleva años estático. Comienza a fijarse en las mujeres y sus cabellos, usa clips por uñas postizas. Envidia y encuentra interés en las viejas alumbradas con rosa neón desde la ventana de una peluquería.

La cámara de Dolan nos lleva a ese cumpleaños sorpresa del que pareciera no sentir ningún placer, mostrándonos de cerca esas caras de amistades casi fantasmas. Y claro, a esta cámara le encanta estar cerca de la cara de sus personajes.

Entrar de manera invasiva a sus conversaciones.

Para este momento seguimos una conversación casi de psicoanalista que tiene Laurence con alguien. No sabemos quién, pero es una persona que se interesa a su historia de vida y a sus escritos.

La musa del director, Anne Dorval viene de nuevo con su carisma excepcional a un pequeño pasaje de esta producción.

Pero el foco de atención esta en Laurence y Fred, quienes tienen una relación que parece mucho mas que la de una pareja. Es casi sanguínea. Y como todas las parejas, llega a un clímax de cansancio acompañada d música estridente y el ruido del carwash

LAURENCE necesita salir.

« VOY A MORIR » son sus palabras. Y si, como se anticipaba, Habrá una muerte y un nacimiento en frente a nuestros ojos.

Porque el siente que le roba la vida a la persona quien nació con el. Una mujer que ha existido intermitentemente cuando él se ha vestido como una mujer.

Y todavía, esta cámara se mueve de manera inestable como la confianza de esta relación.

Es la noticia a contar a las personas de su alrededor. Su madre, su madre: ella que necesita un hombre para montar su televisión, después de esta noticia ya no sabe si su hijo podrá cumplir con esta tarea básica de los hombres.

Su padre aparece casi escondido en una pieza del hogar. No es común ese personaje del padre en el trabajo de Dolan. Pero pareciéramos entender por qué. Este hombre no quiere hablar con su hijo sino en los comerciales. No hay una discusión real entre ellos.

A su madre no la toma por sorpresa ya nada y le dice enfáticamente, que después de esta noticia, la puerta de la casa está cerrada!

La transición comienza, de inmediato , como una cura que se arranca y un duelo que se hace frente al cementerio mismo, nace otra Laurence. Una que lleva colores, y camina al ritmo de la electrónica.

Y ahí esta ese amor de su vida, que quiere ayudarle en su transición y a sobrellevar las miradas a las que fuimos introducidos al inicio, porque siempre volverán.

Y el miedo y la satisfacción se instalan.

La Liberté a través del poema y escrito literalmente en la pared es el comienzo de esta nueva etapa. Una también que esta llena de cosas inesperadas, con una escena vaga donde un bebe seguro es esperada.

Una etapa que no es apreciada por todo el mundo en una sociedad donde todo se debe cuestionar y la diferencia es acusada.

Esto nos lleva a una de las mejores escenas del filme. La exaltación de Fred en un diner que sirve el brunch de sábado en la tarde.

Ella esta cansada de tener que darle explicación a los otros, de tener que afrontar la compra de una peluca para su novio frente a la mirada ajena.

Ella ama a Laurence pero no puede afrontar toda la zozobra que viene con su propia perdida, ella necesita su espacio.

Pasamos a una escena colorida y absurda. Un grupo de hombre y mujeres en un espacio que se asemeja a una iglesia transformada.

Tal vez este es el inicio de esos elementos más mágicos que nos trae esta peli, pues luego vemos a Fred entrado virtuosa al baile, con un sentido de gloria que no le veíamos hace rato. Hace impacto en todos los invitados, incluso un Dolan que logra introducirse durante unos segundos en la toma.

Es una mujer que ya pasa del dolor a la felicidad. Una que ya deja de poner a Laurence como la prioridad en su vida y comienza a pensar por fin en ella.

Y el director nos contrasta las diferentes situaciones con planos que nos demuestran el estado de cada uno. Y la edición también se torna más agresiva, con simbolismos como una mariposa que sale de la boca de Laurence o la madre tirando al suelo esa televisión a la que siempre está pegado su padre y que es prioridad antes que la familia.

Hay un quiebre. Una ruptura.

Tanto es así que avanzamos en el tiempo cinco años ora encontrar a Fred en una casa en otra ciudad con un hijo ya de algunos años. Cada quien viviendo por su lado. Recordando los momentos con el otro ente las ocupaciones de su nuevo cotidiano.

Hay cosas que caen como baldado de agua fría. Cuando son verdades o recuerdos que llegan a donde hacen mal. Esto es lo que le pasa literalmente a Fred después de recibir el nuevo libro de Laurence

Aunque hay nuevas personas en sus vidas el pasado sigue dándoles donde es.

Todo esto nos recuerda que finalmente esta película es una historia de amor. Y de reencuentros, y de darse una nueva oportunidad.

Y de los secretos que se han guardado con cada uno. Como aquel del aborto que vimos y sufrimos pero desconocíamos.

O del hijo que hasta el momento desconocía Laurence

Dolan nos transporta en el tiempo nuevamente para darnos por fin respuesta de quién se encuentra detrás de esas preguntas que hemos escuchado durante todo el filme.

Laurence le da una entrevista a quien fuera a escribir el epílogo de su nuevo libro.

Y frente a nuestro ojos vemos a un personaje que pasa casi desapercibido pero quien será importante en el mundo de Dolan. Más específicamente en su película Mommy 4 años después.

Este ‘adolescente’ como es nombrado en los créditos es el actor ANTOINE OLIVIER PILON y su seña de un beso, va acompañada con esa esperanza que tiene Laurence de ponerle fin a esa división entre lo normal y lo marginal. Al menos en su vida.

El hecho de ser reconocida como mujer lo hace reír de felicidad. Como un logro de éxito, que viene acompañado de una nueva esperanza para el comienzo del nuevo milenio.

Fred y Laurence se vuelven a ver con sus preguntas serias y duras sobre lo que eran como pareja y lo que pudieron haber sido. Pero esta relación termina siendo como de esas heridas que no terminan de sanar, esas tristezas que vuelven a pesar del tiempo.

Ya no están del mismo modo en la vida del otro. Y se dan cuenta que ya nunca mas lo estarán. Que lo que siguen construyendo es basado en la nostalgia y el recuerdo.

Aquí caen las hojas de otoño, tan muertas como esta relación idílica de más de una década.

Determinado hacia el futuro de estos personajes, Dolan nos lleva al set de actuación que vio nacer esta relación en 1987 y nos deja ser testigos de este momento que cambiaría el mundo de ambos para siempre.

Cuando se dan el saludo y se presentan frente al otro, y que independiente de lo que les depararía el futuro serían de todos modos Fred y Laurence.

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