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Cine Baguette | September 26, 2017

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La sencillez y el encanto de Adele

La sencillez y el encanto de Adele

Título original: La vie d’Adèle
Título en español: La vida de Adele
Año: 2013
Director: Abdellatif Kechiche

A las 2 p.m. del último día del Festival de Cannes 2013, uno de los teatros del Palacio de los Festivales estaba en euforia con los aplausos y la algarabía de los asistentes. Acababan de emitir La vie d’Adèle, la nueva película del director Abdellatif Kechiche, basada en un libro del mismo nombre, y todo el mundo proclamaba su victoria de la Palma de Oro, el más preciado galardón de la ceremonia. Más tarde del mismo día, el director y las dos actrices principales del film, Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos, recibieron una palma compartida, por el buen trabajo en esta nueva obra cinematográfica francesa.

Cuando escuché el título de la película, mi cabeza no evitaba de hacer comparaciones extravagantes a otras tipo Maria Atonieta, de princesas y trajes elaborados. Pero me encontré con una película sencilla, como su protagonista, Adele, una niña que evoluciona ante nuestros ojos. Comenzamos desde sus años de colegio y la seguimos en su crecimiento, por las diferentes etapas personales y profesionales. Esta es una película de amor, de una mujer que desde niña mantiene una mirada grande y profunda, que aunque pareciera demostrar inocencia, en verdad esconde una reflexión y curiosidad, que la caracterizan. Y entonces conoce a Emma, y el resto es historia. Se enamora, mucho. Pero comete un error y debe asumir las consecuencias de esas ganas de explorar.

la vie d'adele

Las películas de amor nos han acostumbrado a que la vida pasa suavemente, que las relaciones se construyen de una manera apacible y que los protagonistas tienen un final feliz, un happily ever after. Pero la realidad de Adèle, un poco más acercada a la realidad real, nos muestra que, efectivamente, una relación es una construcción llena de detalles, etapas y momentos que la hacen crecer, al igual que de obstáculos que hacen parte de la diferencia que se encuentra en el amor y que no siempre este amor gana.

Los personajes de Adèle parecen hechas una para la otra. Su química es tan natural y se les ve tan tranquilas, que invocan eso de la pareja perfecta, si tal cosa existe. Hasta ahí nos gusta ver en las películas, porque la realidad nos ha demostrado que cuando el destino no juega al favor de las parejas, las cosas se pueden poner feas y volverse un desastre. Eso hace parte del encanto del film. Toca en muchos niveles y muestra una historia de amor actual. Más bien de amor y desamor. Real como el entusiasmo de conocer a esa nueva mitad de uno y explícita como el dolor mismo de perder por un error a ese alguien por quien se daría la vida misma.

En esta película los sentimientos están presentes, visibles, evidentes. Las ganas de nuevas cosas y la excitación de lo desconocido, hace parte de la historia inicial de Adèle, en la que nos sumergimos como exploradores, a la vez que ella misma la comienza a enfrentar. La emoción de la vida cotidiana toma un sentido diferente cuando la chispa del interés por alguien ilumina el día a día.

Y entonces se vuelve realística, se vuelve explícita, y se vuelve sexual, con escenas largas y pacientes, con planos lentos que reflejan la pasión de dos amantes enamoradas. Y esto implicó controversia con respecto a la filmación, los sentimientos de los actores y las exigencias del director, un creativo demandante como los grandes genios del cine.

Se vuelve entonces relevante la pregunta: ¿el fin justifica los medios en el cine? Para no entrar en detalles sobre los miles de argumentos, como en cualquier trabajo, un actor actor firma un contrato y asume cómo es su jefe, en este caso el director. Todo es un riesgo, y es claro que el director no tiene que ser una perla en dulce, lo que no es adyacente. Depende de uno si quiere tomar el trabajo o no. Ahora, que digan que el hombre era un perverso por las escenas de sexo, es simplemente prensa americana y (insertar adjetivo) publicidad para el film.

palmares

La vida de Adèle es una película real, de esas de confianza, que muestran un retrato fiable de este recorrido y exploración de la protagonista. La vida de los humanos es una de búsquedas por respuestas, unas ganas de saciar una curiosidad innata de nuestra naturaleza. Por eso acompañamos a esta mujer en su travesía personal que viene con todos los altibajos emocionales, también innatos a los seres humanos, a decidir si en verdad el azul es el color más cálido.

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